lunes, 13 de abril de 2009

El sentido de la vida

Este tema ha traído a la humanidad de cabeza desde el principio de los tiempos.

El domingo, me desperté tarde, pero no tan tarde como para levantarme, así que me quedé en la cama, con la boca pastosa y la cabeza como Doraemon, sin poderme dormir.

De repente, no sé por qué, me dio por pensar en el sentido de la vida (me estaré haciendo viejo) y al cabo de la hora ya lo había encontrado haciendo una mezcla de filosofía griega, rollete hippie y la cuenta de la vieja.

“¡Vete por ahí!”, dirán unos, “¡chulaco!”, dirán otros, pero con que le valga a uno mismo, pues ya está.

Yo creo que la vida en sí como algo global, no tiene sentido, hay que buscar un sentido para tu existencia y la razón de esa existencia es la búsqueda.

Buscando en el mundo exterior, llegará (o no) un momento en que te encuentres a ti mismo y entonces vendrá la paz interior.

Con paz interior, uno halla su lugar en el mundo, las cosas encajan y todo fluye de manera natural porque lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace son uno.

Claro que, en el camino, hay que ganarse la vida, encontrar (o no) pareja, tratar con todo tipo de personas y lo que es más difícil: elegir todo el tiempo, además entre muchas posibilidades y al final tratar de no comerte la cabeza sobre las opciones que has desechado (eso que nos decían y que sonaba a sentencia de que el hombre está condenado a ser libre).

De todas formas, si aún así, esta filosofía no convenciera al personal, siempre se puede recurrir a eso de Live is life, Lo siento, mucho, la vida es así, no la he inventado yo o La vida qué mala es, excusa para todo y remedio para nada.




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