jueves, 9 de julio de 2009

El acordeón

Se levanta el telón, se ve a un señor oriental preguntándole la hora a Capone. ¿Cómo se llama el guitarrista?

Al di Meola.

Bueno, chistes malos apartes, ayer el concierto estuvo bien, buena banda, técnica de púa deslumbrante por su parte pero... siempre hay peros.

Había acordeón. Me acuerdo de la conversación con Julián en Barcelona sobre este tema y llegamos a un punto de acuerdo ipso-facto: el acordeón es un instrumento coñazo.

Hombre para escuchar un rato de tango (vale, que es bandoneón, pero tiene fuelle igual), un pasodoble o algo en plan marinero no está mal, pero eso, un ratito muy corto. Un concierto de 1 hora y 45 minutos con un acordeón que no paraba es un castigo de proporciones del Antiguo Testamento.

Y si no, a ver, ¿qué acordeonistas se le vienen a uno a la memoria así de golpe?. Pues gente bastante cargante, léase María Jesús y su acordeón, Chanquete, Steve Urkel y el padre Abraham de los pitufos. Vale, Chanquete se salva, que lloré mucho y la canción que tocaba era cojonuda (minuto 3), si alguien sabe como se llama que me lo diga.

Mira que lo he intentado hasta escuchando a virtuosos como el Junquera o Flaco Jiménez, pero es que no puedo, me pasa como con el reggae o el ska, más de 20 minutos de escucha resultan perjudiciales para mi salud.

Siempre me ha dado pena oír la historia de que mi abuela obligó a mi abuelo a que vendiera su acordeón Guerrini, pero la verdad es que guerra tuvo que dar un rato largo tocando Mi ovejita lucera y temas así con su instrumento (el acordeón me refiero).



1 comentario:

corduba dijo...

Te falta otro ilustre coñazo con su acordeón: Mastretta, aunque se ventiló a una mejicana que está bastante bien, la Julieta Venegas y por ahí se le perdona (otra que le daba al acordeón tb, x cierto).