miércoles, 28 de julio de 2010

Resumen del Festival de la Guitarra Córdoba 2010

Bueno, pues ya pasó el XXX Festival de la Guitarra de este año. Ahí va un resumen de los conciertos a los que asistí.

Serrat

Al principio iba predispuesto a que me gustara, la mejor clase de literatura que tuve fue una en que llegamos a clase y nuestra profesora empezó con eso de "Umbrío por la pena, casi bruno, porque la pena tizna cuando estalla...". Comenzó Serrat disculpándose diciendo que era un concierto cerrado, sólo con versos de Miguel Hernández por motivo del centenario de su nacimiento.

Y ya empezamos la jodienda. ¿Por qué tienen que ser siempre los aniversarios múltiplos de 5 o 10? ¿Y por qué tiene que ser un concierto cerrado? Vale que sea el aniversario, pero la gente, aparte de ir a escuchar versos de Miguel Hernández, va a ver a Serrat y espera escuchar temas suyos. Cierto es que el Nano se disculpó diciendo que volvería en otra ocasión y tocaría grandes éxitos "y hasta discos dedicados", pero estas cosas se avisan en el cartel, no ya dentro del concierto.

Por lo demás, buen concierto con un Serrat con una voz en muy buen estado de forma con momentos espléndidos como un algo acelerado "Menos tu vientre" o ese preludio en el que Serrat nos cuenta cómo estando Miguel Hernández en la cárcel recibe una carta de su esposa Josefina contándole que ya sólo les queda una vieja gallina como recurso para comer, ya que la última cabra con cuya leche alimentaban a su hijo, se la han llevado.

Miguel, al enterarse de esto, desde su celda escribe lo que sigue y todo el Teatro de la Axerquía aplaude con un nudo de rabia y tristeza en la garganta por lo que pasó.



Deep Purple

En los minutos previos al comienzo del concierto se olía en el ambiente que se avecinaba algo grande, sonó Rockin' in the free world de Young y lo que era intuición se volvió certeza.

Comienzan con Highway star y la gente nota extraña la voz de Ian Gillan. Le sigue Strange kind of woman, una de mis favoritas y al final de la canción en el duelo voz-guitarra, se entona y vuelve la tranquilidad al respetable.

El concierto transcurre en un ambiente de camaradería entre ellos como en pocos grupos de los que haya visto. Un Gillan bromeando con sus compañeros, Ian Paice haciendo magia con su batería y un Roger Glover con pinta de abuelete venerable entregado con el público.

Mención especial para Steve Morse, que a la vez que desplegaba todo su arsenal de recursos guitarreros, tenía una sonrisa de oreja a oreja durante todo el concierto, agradeciendo la entrega del público.

A la que vez que nos mostraba sus guitarras Music Man y amplificadores Engl, Steve brilló con luz propia con esa forma de tocar punteando cada nota con la púa (picking) frente al típico fraseo de rock que tira más para el estilo legato, o sea, con una articulación basada en ligados ascendentes y descendentes.

En la intro de When a blind man cries, para mí la canción de esa noche, Morse hizo un despliegue de medios con sus intros arpegiadas, efectos de violín jugando con el volumen, uso de palanca de vibrato y un saber dosificar los efectos magistral.

Siguieron canciones como Knocking at back door, Lazy, Perfect Strangers, (con corte eléctrico de un par de minutos incluido), un Space truckin' soberbio, como no Smoke on the water para redondear la noche y como bis Hush (con una intro del Going down) y Black night.

En esta ocasión meritoria fue la labor de Pilar Cobos, periodista del Diario Córdoba, quien consiguió viajar en el tiempo y ver a los Purple tocar Child in time en el Festival de la Guitarra de este año. Sabido es que esta canción es una de las más difíciles de cantar por sus agudos extremos y que Ian no podría cantarla ahora ni aunque un tiraboleiro le meciera las pelotas.



Johnny Winter

Sabía a lo que iba en este concierto, sabía que iba a ver a un señor con la salud deteriorada y que tocando no está al 100% ni en precisión ni en velocidad, pero aún enfermo, este bluesman deja callado al cabo de un turnaround a más de un guitarrista la mar de sano.

Empezó la banda de acompañamiento con un tema instrumental, con un guitarrista competente pero con una señal demasiado procesada en chorus. Al término de la intro, llega Winter por su pie pero con evidentes problemas para andar, se sienta y coge su Steinberger que tiene al lado en un monitor y empieza con un instrumental que enlaza con otro que es nada menos que Hideaway de Freddie King.

Johnny toca con los ojos cerrados todo el tiempo y a cada canción da un trago a una botella de agua que tiene a su lado. La cosa se calienta con uno de mis temas favoritos, She likes to boogie real low, después continúa con el clásico Good morning little schoolgirl, Miss Ann, un Blackjack con muy mala leche, para seguir con "I'm tore down", esta vez con el batería cantando.

Toca Lone Wolf y le sigue un Don't take advantage of me que suena brutal, la gente aplaude con entusiasmo y por un momento se pone el teatro a media luz y Winter entreabre los ojos, como saliendo de un duermevela y en su rostro se pudo ver una expresión de agradecimiento que me conmovió.

Hace su tributo a Hendrix con Red house, sigue con Bony Maronie y nos hace creer que esto se acaba con It's all over now. Pero la gente está calentita y sale de nuevo con su Gibson Firebird.

Cae primero Mojo boogie con un slide a veces algo errático, pero acaba con un Highway 61 realmente brillante, con un solo lleno de ideas y con guiños al final al Third stone from the sun, de nuevo Hendrix para guiarnos en el camino y unos acordes finales que me recuerdan al final del Stone dead forever de Motörhead, aunque podría ser también el de otra canción. ¿Sugerencias?

La gente se tira bastantes minutos aplaudiendo a rabiar, pero el espectáculo se ha acabado. Ha sido 1 hora y media casi de concierto y salgo con algunas buenas ideas para fraseos. No se puede pedir más.



Joe Bonamassa

Fue un buen concierto pero con demasiada pirotecnia guitarrera que encantaba al público pero a mí más de una vez me dejaba frío. Canta bien, pero se contiene, ejemplo perfecto de ello fue las versiones de So many roads de Otis Rush y Young man blues de The who, canciones en las que se echaba de menos más rajo en la voz.

Sin embargo en temas como la sensacional Sloe Gin y Blues deluxe se dejó llevar y nos dejó a todos pasmados ante unos solos bien paridos, dosificados a ratos y lanzados en otros y con montones de ideas melódicas por todos lados.

Acabó con un Bird on a wire de Cohen con un solo sencillo pero precioso y Just got paid de los ZZ Top, con referencias en la intro y en el solo completo a Dazed and confused de los Zeppelin. En ese momento me entraron ganas de que empezara el concierto de nuevo, ahí sí que me puse calentito.




Paco de Lucía

Noche de calor, ¡joé qué caló!. Con Antonio Sánchez a la otra guitarra, el Piraña en la percusión, El Farruco al baile, Alain Pérez al bajo, Antonio Serrano a la armónica y teclados y Duquende y David Maldonado al cante, salieron a escena y como siempre se armó bien armada desde que empezó con su soleá Antonia hasta el final con Entre dos aguas y un baile por parte del hijo de El Farruco, ya con el equipo de sonido apagado, que dejó encantado al público de una Axerquía totalmente en silencio..

Paco sigue destilando magia por los 4 costados y esta vez me gustó como se dosifica, como se deja llevar cuando lo pide el tema, como comparte los temas con sus compañeros, en fin, Paco de Lucía toca la guitarra pero tiene ese algo más inexplicable, inaprensible pero apreciable de inmediato, que es lo que diferencia a un músico genial de un guitarrista que toca muy bien.

2 menciones especiales en esa noche, la primera para Antonio Serrano, haciendo fácil lo difícil, tocando la armónica con una maestría increíble. Todavía recuerdo un momento en que metía unas falsetas por bulerías que me dejaron clavao a las escaleras del teatro (el teatro estaba a reventar y había gente sentada hasta en los accesos).

La segunda mención es totalmente merecida para El Farruco que bailó con una entrega y una fuerza que parecía que iba a echar abajo las gradas del teatro. Absolutamente magistral.

Las pocas palabras que dedicó a Paco, que había hecho un alto en su gira por Europa del este para visitarnos, fueron de agradecimiento para todos y en especial a 3 grandes guitarristas cordobeses o afincados aquí: Vicente Amigo, Tomatito y Leo Brouwer.

Como momento a destacar de la noche para mí, Campanas del alba, una seguiriya con toda la barba.



Mark Knopfler

Sin duda, el concierto más caluroso de todo el festival. En el albero de la plaza de toros de Los Califas hubo varios desmayos antes de empezar el concierto debido al calor asfixiante.

Ecos celtas para empezar con Border reiver para continuar con What is it? y Sailing to Philadelphia, unos de los pocos temas que conozco de Mark en solitario.

El sexto tema es Romeo and Juliet y me vengo arriba. La plaza se viene abajo en aplausos y corea el oé-oé-oé-oé, al que se une la banda con un ritmo de pachanga y Mark improvisa encima, momento muy divertido.

Sigue con Sultans of swing y soy feliz. Sigue con un Done with Bonaparte excesivamente largo para mi gusto y tras 2 temas más llega Telegraph Road, como siempre, una historia bien contada y con un solo épico como pocos.

En los bises Brothers in arms con buenos rellenos de guitarra y excelente solo y la sorpresa de la noche, al menos para mí, toca So far away. Me encanta esta canción, sencilla, estribillo fácilmente recordable y recuerdos de buenos tiempos.

Para terminar, Piper to the end, retomando los ecos celtas, un tema realmente evocador, aunque hubiera preferido que en esa línea hubiera tocado Going home, pero esa fue otra época.

Algunas señoras mayores echándole la bulla a gente que cantaba las canciones "y no le dejaban escuchar al de "Diristrís". Fueron conveniente y educadamente mandadas a tomar algo más que viento fresco.



jueves, 15 de julio de 2010

Con su blanca palidez

Pues bueno, como no tengo ni idea de fútbol, ahí va una crónica en plan parodia, al estilo de esa vieja guardia que es capaz de alterar hasta a un mismísimo gurú.

El pasado domingo se consiguió la gloria para España. Nunca fueron tan acertados esos versos de: "¡Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda, espíritus fraternos, luminosas almas, ¡salve! Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos lenguas de gloria", palabras que por su gallardía y amor patrio parecen forjadas por nuestro excelso compañero de fatigas, Pemán, lástima que no sea este el caso...

Un huracán rojo y gualda barre nuestra piel de toro dejando nuestros balcones tachonados con nuestra enseña, haciendo gala del orgullo por la valía y desempeño en buena lid de nuestros jugadores de la selección española.

En el partido el juego de Holanda no fue tal, se convirtió desde un principio en una retahíla vil y rastrera de entradas salvajes a nuestros jugadores, con el objetivo de llegar cobardemente a la tanda de penaltis, acciones que tuvieron el culmen de mezquindad con la patada voladora de De Jong, alias Van Damme, contra nuestro compatriota, Xabi Alonso.

Patada en el pecho que fue una patada en el corazón de todo el que se llame buen español y que no mereció más que la tarjeta amarilla por parte del árbitro inglés, Howard Toca-Webb-s, ciego de un ojo y birojo del otro.

Partido agónico, de lucha a brazo partido contra la injusticia, que desembocó en una prórroga que parecía no augurar nada bueno. Pero, de repente, resurgieron los tercios de Flandes frente a la naranja reumática. No podía ser menos ya que para nuestro equipo, su descanso es el batallar.

Andrés Iniesta, caballero de la triste figura, avanza y recupera como otrora hiciera Don Pelayo, el terreno reservado para los que saborean la gloria, marcando un tanto frente al adversario que hace que Robben reclame lo irreclamable y sea aún más amarga su derrota. Amarga como una naranja verde (de envidia), diría yo.

Deslumbrados como los infieles frente al sol que protegía al Cid Campeador en su última batalla, así quedaron estos holandeses maestros de la zancadilla y jugarretas varias ante el juego limpio y virtuoso de nuestra selección nacional.

España, más que nunca unidad de destino en lo universal, se alza con la Copa del Mundo bajo el clamor de "Iniesta y cierra España". Este chico pálido para la máquina, capaz de mandar callar a CR-9, ha demostrado que hay mucho fútbol en sus botas.

Jornada histórica que será recordada por las generaciones venideras por la victoria conseguida y porque todo el mundo se puso de acuerdo en cantar sin complejos eso de: "¡Que viva España!", incluso antes del tercer cubata.

We skipped the light fandango... e hicimos de nuestras calles una marea roja.

Amén.


lunes, 12 de julio de 2010

París

Cuando uno está en París, ya tiene la sensación de haber estado allí tras haber sido retratada en tantos cuadros, películas y documentales. Pero, como en todo, no hay nada como the real thing.

Al principio quieres abarcarlo todo y te pegas sesiones maratonianas de museos, léase el Louvre, el de Orsay, Pompidou o el de Cluny, que te dejan impresionado pero a la vez saturado por lo inabarcables.

8 horas en el Louvre te dejan una sonrisa beatífica del Renacimiento y los pies como unas ruinas etruscas. Dejas a la gente que se agolpe para ver La Gioconda y uno se queda tranquilito viendo Las bodas de Caná que hay enfrente, La Crucifixión de Mantegna o El niño mendigo de Murillo que está en una esquina y que es una obra maestra absoluta por su uso de la luz y por su crítica social sencilla en la forma y descarnada en el fondo.

Luego vas a lo monumental con esas 10 enormes victorias que custodian la tumba de Napoleón I que realmente acojonan, la subida al final de la torre Eiffel, ese Panteón con su cripta donde Rousseau y Voltaire cuyas tumbas, como en la vida real, están enfrentadas o esos animales mitológicos de la torre de Notre-Dame que sabes que no vas a olvidar en la vida.

Notre-Dame simplemente es punto y aparte. St Germain es bonita, St Sulpice también, St Séverin y la Sainte Chapelle increíbles, la Madeleine misteriosa, pero Notre-Dame es sencillamente la catedral más grandiosa en la que he puesto los pies junto a la de Burgos. Me senté para contemplar el altar en lo que pensaba que eran 10 minutos y se me pasó una hora y cuarto sin darme cuenta.

Aunque para mí, lo mejor de París es pasear ya sea por las grandes avenidas como los Campos Elíseos, las plazas como la de los Vosgos o la Concordia o mejor aún, cerca del Sena y contemplar los puestos de libros, láminas y discos antiguos, los puentes, los distintos monumentos que se vertebran a ambos lados del río o simplemente ver la vida pasar.

En uno de los últimos días caminando cerca de la orilla, en uno de estos bateaux-mouches de qualité oí salir una versión de Caminemos en versión jazzera que me dejó tocao, porque es que no hay semana que no me dé caza el bolero este. Causalidades de la vida.

Pero una de los cosas que más impresionado me dejó fue encontrarme en el distrito 14, en un sitio donde aparentemente me estaba saliendo de todos los mapas, la Square Montsouris, un lugar que es más que un lugar, es un estado mental, un remanso de paz donde la hiedra trepa por las paredes de las casas con tejados a 2 aguas y ventanales de estilo art-decó. En pocos sitios me he sentido más tranquilo en mi vida. Eso sí, con pinta de ser caro de narices, ahí sólo tirar de la cadena debe costar lo que aquí un cubata.

Como curiosidad, en el parque de Montsouris, en ciertos bancos al sentarte se activa un dispositivo y te sale la voz de una tía recitando versos con tono calentorro, aunque a mí más bien me sobresaltó.

Gracias a Juan por la hospitalidad y guía en cuestiones de metro, pato y los misterios de la fecha de caducidad. Sobrevivimos al cóctel Père-Lachaise-La Défense con cerveza calentorra y a la caipirinha sobrecargada de cachaça del garito de ambientación mejicana.

Antes de irme vi allí el mejor partido de España en el mundial y aquí la final contra la selección de los Países Bajunos. No se puede pedir más.

Mañana a currar otra vez. Je dois toucher un salaire, mon ami.


domingo, 13 de junio de 2010

Rock & Córdoba C.F.

Bueno, pues mañana a ver a Barón Rojo (paso de ir a ver a Söber), Motörhead y Metallica.

El otro día uno al oír que iba a verlos me salta con eso de "¿Y tú no eres muy mayor para eso?". Directamente le mandé al carajo.

El rock como el fútbol, te hace sentir joven, ilusionado y es una celebración de estar vivo. Lo que pasa es que con el rock conecto y al fútbol no acabo de cogerle el punto salvo cuando juega la selección.

De todas formas, cuando ves jugadas de Messi o en su momento, de Zidane, lo disfruto, porque aunque sea algo que no comprenda, lo siento igualmente porque ves grandeza en el espectáculo.

Suerte hoy para el Córdoba C.F que se juega la permanencia en Segunda y aunque fuera sólo por respeto a su afición, que va llueva, haga frío o se torren al sol viéndolos, deberían ganar. Al menos que haya hoy una alegría para la ciudad.

El himno futbolero que más me gusta es el antiguo del Athletic de Bilbao de Los Chimberos, por lo coñero y festivo. Lo siento Queco, sólo me gusta esa parte de "Sentir para luchar, luchar para vivir, vivir para soñar que en esta vida iré contigo hasta el final", así que pongo a los Metallica que llevan casi 30 años teniéndolo claro.



Eso sí, espero que Lemmy de Motörhead no cante blues..., a menos que suba al escenario a alguna de las del vídeo...




martes, 8 de junio de 2010

Van Diemen's land

Hoy he hecho huelga y fui a protestar. Al principio era una concentración delante de la subdelegación del gobierno. Después como ha habido bastante gente se ha convertido en una marcha por el centro.

Y aunque no vaya a servir de nada, al menos nos quedaba el derecho a protestar. Más de uno decía como excusa en la empresa, que le iba a costar el dinero, pero es que en eso consiste una huelga, no hay lucha sin sacrificio. No va a servir para nada lo de hoy, pero al menos que sepan de mi descontento.

Prefiero que me descuenten 60 o 70 o lo que sea de mi sueldo hoy, pero ser consecuente conmigo mismo. Al fin y al cabo esto es sólo una manera de reventar por lo que se nos viene encima en detrimento de lo que llaman a boca llena "el estado del bienestar", que para muchos, se traduce en pensiones ridículas a congelar, una subida de IVA inminente, un copago sanitario sobre la mesa y un despido más barato después de que haya habido un gobierno supuestamente socialista, que ha rescatado a la banca, inyectando dinero para que ellos saneen su economía y a cambio exijan aún más para prestar dinero a la gente.

Y es que aquí, lo de tener conciencia de clase y protestar, sigue sonando a algunos ridículo, susceptible de levantar miedo por posibles represalias o de tener visos de los que algunos aún consideran como un rojerío trasnochado, subversivo e impertinente.

En cambio, en Francia, tienen fama de râleurs, de protestar por todo, pero también porque tienen CONCIENCIA de que la nación son ellos, contribuyen con sus impuestos y los gobernantes están para servirles.

Y no sé por qué, pero yendo con la marcha camino del centro, me he acordado de Van Diemen's land, esa canción de U2 basada en un viejo tema irlandés llamado The river is wide, que narra las penurias de John Boyle O'Reilly, un líder irlandés que se levantó contra la Gran Hambruna de 1848 y que fue enviado a prisión a precisamente la tierra de Van Diemen, que luego se conocería como Tasmania.

And a day will come in this dawnin' age, when an honest man sees an honest wage.

domingo, 30 de mayo de 2010

It's dark, now

Adiós a Dennis Hopper, uno de mis malos favoritos, ese Frank Booth que realmente te crees en pantalla y que hasta te cae bien por su amor a la cerveza en Blue Velvet.

- "¿Qué cerveza te gusta?".

- "Heineken".

- "¿Heineken?, no bebas esa mierda, bah, ¡Blue Ribbon!".

Pero ya que la gente se hartará hoy de poner Born to be wild, primero dejaré que nos cuenten lo que es la libertad, para luego pasar a uno de los mayores himnos del rock que hay sobre el tema.

Separate the wheat from the chaff.



Conversación entre Jack Nicholson y Dennis Hopper. Easy Rider.



Almost cut my hair. Crosby, Stills, Nash & Young. Wembley 1974.

martes, 25 de mayo de 2010

Vivan las caenas

Más blues tremendos para la colección. Si hay una canción que me hiciera caer rendido ante el talento y la fuerza de Janis Joplin, es la versión que hizo de la canción de Big Mama Thornton, Ball and chain.

Guitarras desquiciadas con bendings desafinados y una voz que te susurra, te chilla y que te fascina de manera malsana y opresiva como una lápida de basalto negro.

Aquí la tenemos en el mítico festival de Monterey con una Mama Cass de The Mamas and the Papas, absorta entre el público y flipando al final de la canción.


domingo, 23 de mayo de 2010

La Telecaster

"Un tablón, un bate de béisbol, seis cuerdas y los tornillos necesarios para que todo se mantenga unido", esa es la definición que se ha dado de la Telecaster.

La Fender Telecaster es lo que considero la guitarra de batalla por excelencia: sencilla, fiable, versátil y efectiva.

Al principio, como a muchos, me pasaba que consideraba a este instrumento como una guitarra muy definida para ciertos estilos como el blues o el country, demasiado estridente, poco ergonómica y dura de tocar.

Pero claro, eran los tiempos en que uno considera que lo mejor en el mundo de la guitarra es una Ibanez conectada a un Marshall y un Metal Zone de por medio... Luego llega la madurez (o no, porque a todos nos viene la fiebre del palanqueo salvaje de vez en cuando).

Con el tiempo, ves que esta es una guitarra que responde como pocas según el ataque con el que le des a las cuerdas, con unos agudos resplandecientes, unos graves llenos de twang y poco en la gama de frecuencias medias, lo que la hace perfecta para acompañar a la voz.

Una guitarra es en teoría tan sólo una mezcla de carpintería (el mejor mueble que existe), matemáticas (la colocación de los trastes responde a una escala logarítmica), física (esa alteración de un campo magnético cuando vibra una cuerda sobre él) y electrónica (esa pastilla, pickup o como queramos llamarla que capta el asunto).

Pero ante todo esto sujeto a medida y explicación, Leo Fender dió a la primera con algo tan esquivo como el alma de un instrumento que se ha ido mejorando pero no superando a lo largo de los años.

Todos los grandes tarde o temprano han caído bajo los encantos de esta guitarra: Jimmy Page grabó todo el primer disco de los Zeppelin con una Tele (sí y el famoso solo de Stairway to heaven del IV, también), Keith Richards (al que las llama siempre por un nombre que empieza por M como Malcolm o Micawber y que rechaza Teles si no están lo suficiente baqueteadas o si pesan poco), John Fogerty, James Burton, Albert Lee, Bruce Sringsteen, los difuntos Roy Buchanan, Danny Gatton, Muddy Waters o Albert Collins, etc, etc.

Si nos fijamos, todos querríamos tener una Stratocaster de la serie L, una Les Paul del 58, una Tele del 52, una SG del 61 y una 335 de las primeras. La perfección en la guitarra eléctrica se alcanzó hace más de 50 años.

Si tuviera que quedarme con una sola guitarra versátil hecha a mi gusto, me quedaría con una Telecaster Thinline con humbucker en posición mástil y pastilla de fábrica en puente, con un vibrato Bigsby y una pala de Strato grande de esas setenteras. Vive Dios que alguna vez caerás en mis manos, cordera.

Os dejo con 4 vídeos 4, con Telecasters reluciendo en unos temazos tremendos.



The dream. Robert Cray con Albert Collins.



Light of day. Bruce Springsteen.



Tumbling dice. The Rolling Stones.



Sweet dreams. Roy Buchanan.

lunes, 17 de mayo de 2010

Adiós, Ronnie

Ayer murió Ronnie James Dio. Si no te gusta el heavy rock, esto no te dirá nada. Si te gusta, sabrás que ha muerto una de las más grandes voces de este estilo.

Curiosamente hace poco hablé del primer disco de los Sabbath y en el instituto, estando convencido como Henry Rollins, de que los 8 primeros discos de ellos son de las pocas cosas en las que se puede confiar en esta vida, me dijeron que escuchara el Heaven and Hell.

"Tiene otro cantante", me dijeron. Y a mí me pasaron como oro en paño la cinta de metal, como tenía que ser, (además era lo único que estaba por encima de la de cromo), pero la dejé un tiempo sin escuchar porque no estaba Ozzy.

Pero un día me la puse y no hubo vuelta atrás. Heaven and Hell es una absoluta obra maestra con temas como la majestuosa Neon Knights, la misteriosa Children of the sea, esa Lady evil que nos encanta por muy mala que sea, ese Heaven and hell que evidentemente no podía ser de este mundo, un Die young donde los registros vocales de Dio son aún más increíbles que de costumbre y como final un Lonely is the word donde Tommy Iommi con su guitarra llega a lo magistral y sigue más allá.

Pero la etapa con Sabbath fue corta, antes estuvo en Elf (gracias JC por el material), con Deep Purple en gira, reclutado por Ritchie Blackmore en Rainbow con 3 grandiosos discos de estudio, para luego seguir en solitario bien bajo el nombre de Dio y en los últimos tiempos como Heaven and hell. Hubo 2 discos con Sabbath entre medias, pero me quedo con el material de los primeros tiempos.

Pero dejémosnos de palabras y veamos 3 vídeos de Ronnie. Hoy hasta las guitarras visten de negro en el país del rock and roll.



Die Young. Black Sabbath.



Kill the king. Rainbow.



Holy Diver. Dio.

domingo, 16 de mayo de 2010

El castillo

Un chavalote en la época del instituto frecuenta un salón de baile buscando tocar de vez en cuando con los grupos que allí van.

"Está muy lejos, hace falta un día y medio para llegar allí", ya que en el destartalado coche en el que van se les estropea cada dos por tres.

Se lleva su ampli Gibson para ofrecerlo a cambio de tocar, porque frecuentemente los guitarristas de las bandas los acaban reventando. Acaba tocando con gente como The Wailers, the Dave Lewis Combo, the Playboys o the Adventurers, para finalmente tocar con grupos propios como los Velvetones o los Rocking Kings.

Lamentablemente, el local lo echaron abajo en abril de 1968 y precisamente se acuerdan de él en Axis: Bold as love, donde encontramos en la tercera pista Spanish Castle Magic, uno de los temas de Hendrix a los que más cariño le tengo. Un riff perfecto y un punteo con una actitud y entrega como pocos.

Esta es una canción con una tonalidad extraña en el rock, Do sostenido, pero que Jimi utilizaba con frecuencia (Long hot summer night, Bleedin' heart), ya que le permitía usar la primera y la segunda cuerda al aire como parte de la pentatónica para añadir intensidad y resonancia a sus improvisaciones.

Precisamente este fue el primer tema que vi en vídeo de Hendrix, era en la Isla de Wight y lo pillé en la tele empezado, con el consiguiente mosqueo por mi parte por haberme perdido el God Save the Queen y Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band del inicio. Luego llegó internet y fui feliz.

Aunque antes del concierto le metieron varias cápsulas de ácido en la bebida y estuvo flipando todo el concierto y descontento con el sonido, para mí, la visión de esto fue como cuando Dios se le apareció a Moisés entre las zarzas ardiendo.

Para una versión más caliente que Jamie Lee Curtis en Mentiras verdaderas, bueno, vale, no nos pasemos..., vale la pena escuchar la versión del segundo show que dió en el Konserthuset de Estocolmo el 9 de enero del 69.

They're burnin' Coca-Cola...